ENVEJECER ¡UN VALOR EN ALZA!

LA DEDICATORIA

La verdad, no tengo a quién de dedicar este libro.

No conozco a nadie que se considere viejo;

¿y de la tercera edad?.. Aunque pensándolo bien

se lo dedico a todos los que estén en la "Certera Edad"

 

Envejecer
La Certera edad

EN LA PRESENTACIÓN

Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.

Me he planteado escribir este libro como una persona que camina. Alguien que nunca se sabe terminada, que no tiene fondo, que siempre está traspasando fronteras, que cambia y que nunca llega; que constantemente está intentado lograr algo, y que tras una ilusión le llega otra, y otra, y otra...; a veces, como pompas disipadas, «Como pompas de jabón»...

   También, detrás de todo este trasiego de caminante «experto», está el dolor y el sufrimiento; un dolor detrás de otro, y otro, y otro... Pero, eso: ¡poco importa!, porque el tiempo cura las heridas del corazón aunque queden muchas cicatrices sobre la piel (mejor dicho, sobre la memoria).

   Las huellas de éste, y aquel temporal de la vida, a uno le van haciendo caminante de un camino que «deja su huella al andar»; y si este libro, mi querido lector, vale pare decir que la vejez no existe, que la tercera edad es una patraña, y que lo que queda es el ser humano caminando y caminando...; entonces, nos entendemos, y este libro está escrito especialmente para ti ( mejor dicho, para nosotros) porque desde que nacemos estamos envejeciendo un poco más, y un poco más, cada vez...

   He pensado muchas veces cuanta luz hay detrás de la mira del caminante sabio y experto. No todos los caminantes del camino son iguales, cada caminante lleva su historia, su libro donde escribir la huella de su camino. Y no todas las huellas son iguales, ni la vejez es una, ni la edad de la mente se cuantifica por igual, porque la mente no tiene edad, aunque el tiempo cronológico se lo va tragando todo hasta llegar un momento en que el caminante toca su fin...

¿Para qué llamar caminos

a los surcos del azar?...

Todo el que camina anda,

Como Jesús, sobre el mar. (A. Machado)

Envejecer
Todo el que camina anda

Llegar al final importa poco; y cuando lleguemos, menos aún. Lo importante es cómo hemos ido avanzado avatar tras avatar: ¿cómo hemos andado el camino hasta la frontera?... Y aún así, la interrogante más esencial no es esa, sino esta otra:

—¿Cómo camino yo mi camino ahora?

Buena pregunta para un caminante en activo. Todos los caminantes del camino debieran plantearte esta cuestión esencial, y que yo te traslado a ti:

—¿Cómo andas tu camino hoy?

No te he preguntado como lo andarás mañana, ni como lo anduviste ayer, sino cómo lo andas ahora.

Yo voy soñando caminos

de la tarde. ¡Las colinas

doradas, los verdes pinos,

las polvorientas encinas!...

¿A dónde el camino irá?

Yo voy cantando, viajero

a lo largo del sendero...

—la tarde cayendo está—-

«en el corazón tenía

la espina de una pasión;

logré arrancármela un día:

ya no siento el corazón»(A.Machado)

Nacemos, y con la niñez, los que nos rodean parece que nos animan a continuar, como si de una carrera se tratara...

 

(….)

 

Fragmento del libro «Envejecer (¡un valor en alza!)»

josefranciscogonzalez.com