LENGUAJE CORPORAL (EL LENGUAJE MUDO DEL CUERPO)

El lenguaje del cuerpo
Antes que la palabra existió el gesto

En la introducción del libro:

 

Con este libro nos adentramos en una singular experiencia humana; quizás la comunicación no verbal sea un tema que nos hace reflexionar como ningún otro sobre quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos... Antes de la palabra existieron el gesto y el movimiento; con la palabra devino el hombre humanizado, y con el gesto y el movimiento, el animal. Sin embargo, igual que el hombre no puede quitarse su piel de naturaleza animal, la palabra no puede existir sin el gesto y el movimiento: es decir, que este libro trata de exponerle algunas de las claves que el propio hombre descubre sobre su propia naturaleza en orden a la comunicación con el otro.

Si a una poesía anatómica de Miguel Hernández le quitamos la palabra «casa» y la sustituimos por la de «cuerpo» tendremos la primera formulación de la potencia que posee el cuerpo humano para expresarse. Esta poesía, haciendo esa sustitución, queda así:

 

El cuerpo es el mensaje
Todas las casas son ojos...

 «Todos los cuerpos son ojos

que resplandecen y acechan.

Todos los cuerpos son bocas

que escupen muerden y besan.

Todos los cuerpos son brazos

que se empujan y se estrechan.

De todos los cuerpos salen

soplos de sombra y de selva,

En todos hay un clamor

de sangres insatisfechas.

Y a un grito todos los cuerpos

se asaltan y se despueblan.

Y a un grito todos se aplacan,

y se fecundan, y esperan.»

 

Miguel Hernández capta asombrosamente el potencial del cuerpo humano para establecer una relación con los demás. Con el cuerpo se llega más profundo, en el sentido de las emociones básicas, que con cualquier otro canal de comunicación (—Te quiero —le dijo él a ella ,y ella en silencio le respondió con un abrazo)

«El cuerpo es el mensaje», nos dice Flora Davis. Más allá de la piel está el mundo, y dentro de esa frontera la intimidad humana. Los ojos, las manos, los pies, el movimiento, todo el cuerpo emite señales precisas que penetran en el cerebro ajeno, de tal modo que desencadenan el proceso de la comunicación que es la más básica y emocional, afectiva y sentimental de todas ellas. Nunca la palabra, en este terreno, puede desterrar la potencia expresiva del cuerpo («Estaba triste, hasta lo más profundo de mi ser, y me consoló tu abrazo íntimo y sin palabras más allá de lo indecible: ¡Gracias!»).

Lenguaje corporal
Esa huella

No tratamos de inventar nada sino de describir aquello que muchos investigadores han observado sobre este tema, y eso va narrándose a lo largo de los diversos capítulos con la introducción de multitud de fichas temáticas, que profundizan en esta idea.

 

«Esa huella no es beso.

No es tampoco un gemido,

un sollozo, una huida,

un testimonio vivo que alguien deja.

Es la huella de un pie: ¡pisada humana!

El pie o la flor, el pie o la espuma,

el pie o la gravitación total que pesa y cruje»...

(Poema: Vicente Aleixandre)

 

(…)