CÓMO DEJAR DE FUMAR y no morir en el intento (Guía para dejar de fumar)

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Lo que se dice al principio del libro:

 

CAPITULO 1: FUMAR, ¿PARA QUÉ?...

No deseo aguarte la fiesta y comenzar enumerando los males que reporta el tabaco: ¡bastante tienes con tu humo como para que echemos más leña al fuego!. Además, no hay día que pase sin que, como fumador, seas objeto de la recriminación de alguien, de algún debate televisivo quisquilloso o en la radio te describan los mil demonios del tabaco... Creo que no necesitas para nada que te recuerden lo malo que es fumar, ¡ya lo sabes!. Probablemente deseas que te animen a dejar de fumar desde un ángulo positivo. Quizá quieras, mejor, que te cuenten las ventajas de abandonar o controlar el hábito tabáquico, y te den algunas pautas entusiastas de cómo hacerlo, basado en el éxito logrado por otros fumadores empedernidos. De eso trata este librito:


                “Cómo dejar de fumar y no morir en el intento”.


  En primer lugar, aunque estés cansado de intentar dejar el cigarrillo, es posible, sólo tienes que desearlo y organizar un poco más el modo de llevar a cabo un nuevo ensayo. Desde luego, dejar de fumar es algo que a veces no se logra a la primera de cambio, sino tras un proceso que puede llevarte muchas intentonas.


Ahora, lo único que te pido, mientras lees este libro, es que te entusiasmes por dejar el tabaco, y busques una motivación para iniciar este proceso. Luego, simplemente, entrénate para dejar de fumar a través de un cierto autocontrol (o controlar). Finalmente, trata de lograr un mayor nivel de calidad en tu vida personal. ¡Piensa en positivo!. Evita que a tu cuerpo llegue el humo del tabaco impactándolo con sus 10.000 compuestos diferentes; sustancias algunas muy peligrosas como el Benzo -A- Pireno... Procura no arriesgar tu salud, que constituye una ventaja elemental por la que tienes que dejar de fumar o controlar el consumo. En realidad, lo más importante es la satisfacción personal de lograr una meta sobre un objetivo planificado. Pero de eso ya hablaremos...

Si has deseado dejar de fumar una sola vez en tu vida de fumador estás preparado para este proceso. Posees ya una actitud positiva para erradicar o controlar ese hábito, aunque más tarde, deberías materializarlo en un proceso concreto.

 

Mucha gente comete el error de creer que dejar de fumar debe ser un acto espontáneo y repentino, sin reflexión previa, que se puede hacer sin más; con ello corres el peligro de volver antes o después a fumar, y... ¿de qué te sirvió tanto esfuerzo?; es más probable que vuelvas a fumar el doble. Este es el problema de la recaída que presentan muchos ex-fumadores.

 

Puedes evitarlo preparándote. Así pues, cuando consideras que dejar de fumar es una decisión simple caes en un grave error. De ahí que las ofertas para dejar de fumar que se ofrecen en el mercado, basadas sólo en la simple espontaneidad, fracasen en un porcentaje muy elevado: pipas antitabaco, chicles, productos milagrosos...  Es verdad que si integrásemos estos procedimientos en un proceso más escrupuloso muchas de esas cosas ayudarían.

 

- ¡Cuando yo quiera lo dejo! - dicen muchos fumadores. Y  lo dejan, pero tienen alta probabilidad de recaer.


A esto, en las investigaciones tabáquicas, se ha llamado "prevalencia". La recaída es posible porque el fumador ha desatendido la parte principal del autotratamiento: hacer una preparación psicológica con relación al hecho de dejar de fumar. El comportamiento de no fumar no es un simple acto sino un nuevo estilo de vida. Por ahora es suficiente con que te digas a ti mismo:

 

-¡Quiero dejar de fumar para ganar en calidad de vida!

 

Aquello que determina gran parte de tu comportamiento y personalidad son tus actitudes, tus pensamientos y tus intereses. Muchas de estas disposiciones interiores llegan a manifestarse en forma de comportamientos hacia la realidad. Condicionan tu presente y tu futuro. Concreta, pues, tu mundo interior en acciones exteriores.

 

- Pienso que debo dejar de fumar.

 

De nada vale tener esa actitud y ese pensamiento si no lo pones en práctica. El pensamiento, los intereses y las actitudes deben moverse hacia la acción. Prepárate, pues, para desarrollar comportamientos concretos, según sistemas  y esquemas personales. Es decir, si piensas dejar de fumar, es muy probable que lo intentes.  Si logras cambiar tu actitud; si tu pensamiento está en la línea para dejar el tabaco; y además estás lleno de motivación e intenciones concretas para superar el hábito, puedes, en un momento determinado, materializarlo. Si no estás en esa onda deberás trabajar un cambio de actitud, pues, lo que no tengas en mente no podrás ponerlo en acción.

El consumo del tabaco está  fuertemente unido al contexto de referencia social: familia, trabajo, amigos... Fumar forma parte de tu estilo de vida, un estilo que deberás  cambiar hacia un modelo de vida más sano. Si te planificas adecuadamente encontrarás nuevas ilusiones y te resultará grato cambiar tu forma de ver las cosas corrientes. Dejar de fumar cuesta precisamente porque está enraizado con las costumbres diarias. Deberás valorar el contexto personal y social  en que te mueves a la hora de fumar, en ello está lo que refuerza tu hábito.

 

-No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy -, dice el refrán.

 

Comienza dando al tabaco un carácter de emotividad negativa en tus pensamientos:

 

-No es bueno para mi salud... O  en un sentido positivo pensando que es muy importante ganar en calidad de vida personal:

 -Respiraré mejor, saborearé más...

 

Desde hoy, mantén un propósito claro, una intención muy definida. Fumar está grabado en las profundidades de la mente,  no es sólo una cuestión del cuerpo. El tabaco se relaciona con las costumbres sociales, con las tensiones diarias;  en suma, con tu modo de vida.

 

"La nicotina produce dependencia farmacológica, y los fumadores experimentados regulan los niveles de nicotina en sangre según deseen estimularse o relajarse. Además, el cigarrillo -por su alta disponibilidad- favorece el establecimiento de una fuerte dependencia psicológica."

Comunidad de Madrid (Consejería de Salud).

 

Esas fueron las causas por las que la Organización Mundial de la Salud declaró al tabaco como una sustancia adictiva y la clasificó como una droga…

 

Deberás ser cauto y no dejarte engañar por ti mismo. No fumar es mejor, aunque sólo sea un cigarrillo. pero también puedes controlar su consumo.

 

Para mejorar en algo sería bueno aplicar la frase:  "Conócete a ti mismo".  ¿Cuál es mi comportamiento con relación al tabaco?. Cada fumador, fuma de un modo particular, según su personalidad, y también lo deja según claves personales, como cualquier otro aspecto de la vida.  Existen muchos tipos de fumadores. Sería bueno que te preguntases:

 

-¿Cuál es mi estilo?

Si eres de esas personas  que  posee una alta motivación para dejar de fumar y una baja dependencia del tabaco, no tienes problema. Quizá fumes por inercia, evita que continúe el proceso y se constituya el hábito. A lo mejor eres de esos fumadores que tienen una alta motivación para dejarlo y una alta dependencia del tabaco. En este caso, lo importante es que pongas en marcha un proceso antitabaco; éste propósito debes concretarlo en un dejar de fumar. Si lo que tienes es baja motivación y baja dependencia; o sea, eres de esas personas  indiferentes que están siempre entre dos aguas, quizá leas este libro simplemente para ver. Todo lo que implique una falta de  deseo por hacer algo resulta una complicación. En ese caso, es muy importante el cambio de actitud.

 

Reflexiona:

 

- ¿Qué tipo de fumador soy?-, y, actúa en consecuencia. Has llegado a fumar mediante un proceso de aprendizaje: al comienzo te movieron razones probablemente tontas;  luego, nació en ti la fuerza del deseo, y, ese impulso originó en tu organismo un estado permanente de necesidad biológica. Poco a poco, fuiste llenando tu vida con ese hábito en tus actividades diarias.  Ahora, posiblemente, tengas dependencia física y psicológica.  El tabaco afecta a las funciones de tu cuerpo, y genera en ti un estado de necesidad parecida al del hambre, la sed: son los mecanismo fisiológicos y de dependencia de la nicotina.

 

También el tabaco se ha unido a tu psicología, porque se ha asociado a las circunstancias corrientes de tu vida. ¿Piensas que te sientes más relajado cuando fumas?; o ¿te relacionas mejor con los demás?... ¿son todas esas actitudes trampas en forma de pensamientos? ¿No son esas trampas justificaciones para no dejar de fumar?. Contra esos pensamientos deberás luchar continuamente. La nicotina se elimina del cuerpo en setenta y dos horas, pero esa necesidad puede estar en la mente toda la vida.Controla los pensamientos que justifiquen  tu hábito.  En este sentido, sé claro y rotundo en tu propósito.  Las trampas psicológicas, los pensamientos lapas, indican que aún no lo tienes muy claro. ¿Dudarías ahora sobre lo que es mejor? ¿Justificarías tu actitud diciendo?:

 

- ¡No puedo dejar de fumar!

 

Cada fumador tiene su propia historia. Los motivos que causan este hábito son variados. Con bastante frecuencia  se gestan en la adolescencia, y están relacionados con temas como la búsqueda de la autoafirmación e identidad personal:  ¡Gustar a los demás!..

Para dejar el tabaco necesitas de tu voluntad. La voluntad de las personas modelan los comportamientos. Permite lograr la consecución de objetivos. Facilita el control de la conducta de fumar.  No te escudes en trampas, en pensamientos lapa, y te digas:

 

-¡ No tengo voluntad!...   Di mejor:

-¡ Si quiero puedo !...

 

De los fumadores voluntariosos sabemos que son capaces de superar con éxito el tabaco. Muchos de ellos controlan este hábito: en frecuencia de tasa (número de cigarrillos fumados); momentos en que fuman; intensidad en la inhalación del humo, etc.


Con  frecuencia producen admiración en los fumadores poco voluntariosos, aunque realmente cualquier persona puede llegar a serlo.


Recuerdo el caso de un fumador dispuesto a dejar de fumar.  Apoyado sobre la barra del bar, pensó desasosegado mientras bebía una cerveza con los amigos, lo dificultoso que sería tomarse una caña y no disfrutar de un cigarrillo en tan grata compañía (hoy en día ya esto no se puede ni hacer). Pasado el tiempo, siendo ya ex-fumador, comprobó que podía beberse una cerveza y disfrutar igual, pero, sin el tabaco de aquellos momentos. Comprendió que había vivido una presiónpsicológica muy sutil.  Es decir, su pensamiento inconsciente distorsionaba la realidad.


Esa actitud mental existe en los seres humanos para muchos menesteres de la vida.   Nuestro ex-fumador había creado una falsa expectativa:


- No tiene sentido beber sin fumar estando  acompañado.


Esto era, a toda luz, engañoso. Quizá tú tengas también tus propios pensamientos trampa:


 "No puedo dejar de fumar después de la comida"  "Cuando cierro un trato me apoyo con necesidad en el cigarrillo"  "En la pausa de mi trabajo no perdono fumar aunque sea en la calle"  "Por la mañana,  lo primero que hago es coger la cajetilla de tabaco y no pienso en otra cosa"...


A veces, en nuestra vida ordinaria, lo minamos  todo de pensamientos lapa. ¿Cuál es tu campo de minas?... Concienciate de estos pensamientos y monta estrategias para superarlos. Deja vacío de contenido psicológico el cigarrillo. Es un método genial para el autotratamiento. Combate tus sensaciones ilusas:


 - Fumar me relaja -, te dices.


Y, muy al contrario, el tabaco te excita, libera la adrenalina. El tabaco no es un sedante. ¡Puro engaño!.  Con su consumo pretendemos a veces concentrarnos en actividades intelectuales,  pero, el tabaco fatiga y embota.  Afecta a la sensibilidad del gusto, al olfato, a la vista,... deteriora el rendimiento de los sentidos, y superada la tolerancia corporal se sufre dolores de cabeza, malestar, picores, tos...  Sé que a veces te das cuenta de todo esto, de que pierdes calidad de vida,  y, llegas a enrabietarte contigo mismo:


- ¡Tengo que dejarlo ! - , pero, continuas fumando; auto-compadeciendote de tu poca fuerza de voluntad, quizá creas que en algún momento lo dejarás sin problemas... ¡Cuanta maraña!...


El cigarrillo es un símbolo.  Representa lo oral. Evoca una fase anímica regresiva muy primaria del desarrollo humano, está basado en sensaciones muy elementales, como las que producen los labios, estableciéndose un mecanismo compensatorio frente a las múltiples circunstancias personales y sociales de experiencia cotidiana:  situaciones  hostiles, de estrés, de excitación o angustia. O todo lo contrario, como refuerzo de bienestar, sociabilidad...


Fumamos compensándonos tanto por lo malo como por lo bueno de la vida.  Fumar es mágico, una pócima engañosa, transforma al sapo en un guapo príncipe de cuentos de hadas. Hace de la realidad negativa algo positivo, llevadero.

 

La oralidad del cigarrillo se asocia al placer psíquico.  Es un aliado de un  millón de situaciones: da seguridad; crea climas sociales positivos, controla la angustia; desinhibe a la adolescencia llevándola hacia la soñada adultez;  iguala la condición de mujeres y hombres...


Fumar llega a integrarse como parte de la identidad del fumador. A veces podemos ver el cigarrillo como algo más que pertenece a nuestra imagen mental, llegando a ser un elemento del propio esquema corporal. Todo ello nos dice cómo el tabaco se arraiga psicológicamente, por lo que resulta difícil dejarlo. Parte del éxito de dejar de fumar consiste en controlar lo psicológico de este hábito. Fumar está  reforzado por multitud de asuntos diversos.


Recuerdo algunos casos anecdóticos que ilustran la influencia inconsciente que tiene fumar, y que señala la dependencia mental y orgánica a la nicotina. El era un profesor de colegio empeñado en dejarlo. Durante la noche soñaba con frecuencia  que saciaba su "apetito" de tabaco con elaboraciones oníricas muy sugerentes: "fumaba con pleitesía grandes puros". Esta fantasía se debe a una sola causa, el inconsciente de esta persona creaba ese sueño por la necesidad  de recibir nicotina. Soñar que fumas cuando lo estas dejando expresa la significativa dependencia a esa sustancia.

En otro momento alguien me contó una preciosa historia de alienígenas, terrestres y tabaco, que ironizaba con el hábito de fumar. Había cogido un dossier titulado "Informes de Umno", deseaba entretenerse, calmar el deseo de fumar leyendo cualquier cosa, y  fue a por esos papeles umnitas. Le atraían los temas de extraterrestres, los viajes siderales y el Principito.

 

-¡Caramba! -pensó embobado-,  si yo fuera de otro planeta llegaría a la Tierra sorprendiéndome de los hábitos terrestres - y prosiguió leyendo los extraños informes:

 

"No pueden figurarse el asombro que nos causó algo que para ustedes es familiar: los pequeños  cilindros  en la boca de algunos humanos. El análisis espectral  de  los gases expelidos, presentaba una fuerte dosis de óxido  de carbono, alquitranes, e hidrocarburos. Imaginamos entonces que los organismos fisiológicos de los terrestres no podrían tal vez vivir en una atmósfera   de Oxigeno y Nitrógeno, por lo que necesitaban adicionarle al aire circundante tales gases  para hacerlo  más  respirable. Eso nos llenó de inquietud pensando las consecuencias que para nosotros lo umnitas, podría acarrear tal clima artificial. Una vez llegados a la Tierra se corroboró aún mas esta hipótesis. Verles a ustedes con esos cilindros de  tabaco que interpretamos al principio como generadores de gas para la respiración".

 

No le extrañó tanta confusión en los sorprendidos visitantes; la especie humana es de lo que no hay en todo el ancho espacio sideral .

 

- ¿Ves ? -se dijo-. ¡El tabaco no es sólo un tema de salud sino también de ecología!

    

Cada vez que fumas un cigarrillo aportas al organismo unos miligramos de nicotina: uno coma tres para el tabaco rubio y uno coma nueve para el tabaco negro.

 

Calvo Sagardoi expone un hecho: el consumo continuo de tabaco produce cambios fisiológicos. Estos cambios pueden medirse objetivamente.Según Paxton y Bernaca el nivel de nicotina baja rápidamente desde el último cigarrillo fumado y el organismo tiende a mantenerlo; esto se llama "tolerancia al tabaco". Teniendo en cuenta además la característica de hidrosolubilidad de esta sustancia, que, se deposita en la orina, recomendamos al dejar de fumar beber agua abundante durante los primeros días.

 

¿Por qué no acordarse de cómo comenzamos a fumar, y procurar que estas cosas no sucedan a los niños y a los adolescentes de nuestros días? Si eres un lector joven debes quizá arrimar el hombro a esta noble causa.

 

Todo comenzó un día. Tomaste la decisión de poner en tus labios uno de esos cigarrillos de papel blanco. Lo encendiste divertido para vivir alguna sensación de adolescencia, ¿quién sabe por qué?; experimentaste con curiosidad lo prohibido; el tiempo te  llevó a ser fumador habitual.

 

- ¡No importa!- dijiste con desagrado por tus molestias en la garganta-.¡No ibas a ser menos que los demás!

 

Era tu secreto. ¡Sólo Dios sabe por qué motivo lo repetiste!. Habías aceptado disfrutar en la tienda de la vida. El riesgo fue tu ignorancia.

 

(Si te parece interesante sigue leyendo en el libro)