APRENDE A DEJAR DE HACER: dame una sola razón por la que hay que estar siempre activos

A Mejda, el más místico y espiritual de todos,

con admiración y respeto

Acrílico sobre lienzo, obra propia
Acrílico sobre lienzo, obra propia

   Los principios del “hacer”. Cada día estamos más acelerados e invariablemente ocupados. Siempre hay algo más que hacer.  Incluso a los niños los tenemos ya desde pequeños en una especie de actividad perpetua y ¿para qué? Creemos tal vez que esa manera de proceder nos conduce al éxito ("El tiempo es oro") pero finalmente lo que obtenemos frecuentemente es un lamentable premio en forma de estrés.

 

Estar continuamente bajo ese

prisma de la acción lo llamamos  é  x  i  t  o.

 

   ¿Estamos bajo una actitud vital confundida? Quizás un cambio de perspectiva consistiría en llegar a "DEJAR DE HACER".  A estos, en otras orientaciones filosóficas y espirituales, lo llaman MEDITACIÓN. ¿Podríamos llegar a la conclusión de que la serenidad, el auto-control y la calma  podrían ser la base de un  é x i t o  diferente?

 

La meditación exige centrar la atención

y quedar  "vacío" de todo.

 

   Quién logra un estado de conciencia así participa de otro tipo de é x i t o,  colma las aspiración de ser feliz (o se sitúa en un proceso denominado felicidad) Si pudiéramos contraponer el “hacer” con el “dejar de hacer” parecería que confrontamos la “acción” contra la “inacción”, pero, eso no es exactamente así. “Dejar de hacer” no es sinónimo de ningún tipo de holgazanería, pereza o dejadez. Bien al contrario, supone un reto, un trabajo interior silencioso, pacífico y sereno, un estar en el camino de la realización del Ser.

 

   Sin embargo, la observación somera de lo que significa “hacer” nos pone en el panorama de la tensión y  si rebasamos cierto nivel óptimo y saludable entramos en el campo de la presión.  Nos estresamos porque deseamos acumular sin fin: cosas, sensaciones, poder, posición, prestigio... y eso se corresponde con el  H A C E R. Acopiamos, competimos, luchamos, poseemos; deseamos y almacenamos, con el fin de asegurarnos la tranquilidad de la vida.

 

Pero eso no es perjudicial en sí mismo.

 

   Y ese “hacer” foráneo en formas de acciones que materializa los deseos se proyecta en las relaciones sociales, en el lenguaje, en la comunicación, en la vida, lo que supone a veces estar fuera de uno sin descanso y en muchos casos hace que apenas tengamos vida interior, asistimos a un continuo rumiar de pensamientos y sus correspondientes estados perturbados, escisiones de un yo dividido, conformando estados de ansiedad o depresiones, situaciones de insatisfacción, frustración y conflicto, problemas personales, corazas, desazones, desesperanzas... 

 

Una sociedad tan externalizada como la nuestra está más pendiente de cuanto acontece en el exterior y da poca importancia al interior y sus fenómenos.

 

"Lo esencial es invisible a los ojos"

 

Así nos hacemos superficiales. Solo hay que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de ello.

 

Acrílico sobre lienzo, obra propia
Acrílico sobre lienzo, obra propia

Este “hacer” competitivo cesa cuando  “dejamos de hacer” y surge otro tipo de mundo. No estoy diciendo que debamos dejar de crear la praxis humana, sería una falacia. Trato de resaltar lo que supondría reconocer el valor de la naturaleza interior. La vida sin el observador interior nos centra excesivamente sobre lo de fuera y olvidamos lo que queda dentro por descubrir.

 

   Tenemos una sociedad tecnológica extraordinaria, de una perspectiva asombrosa, que apenas si se podía ni soñar en el pasado. Pero no hay que engañarse aunque avancemos lo indecible desde el punto de vista tecnológico, no nos  servirá de nada si no nos descubrimos desde el interior y para eso hay que aprender a "dejar de hacer".

 

Conclusiones:

 

  1. Compaginar el desarrollo personal en el mundo interno es tan esencial como alcanzar logros en el mundo externo, a estas dos cosas lo denominamos: a) HACER  (lo externo: campo de la praxis, acciones o conductas humanas... ) y b) un DEJAR  DE HACER  (lo interno: campo de la percepción donde la observación con quietud de la conciencia en estado de relajación y meditación nos permiten vivir más serenos y felices...).
  2. Proponemos que nos preocupemos en ampliar la experiencia del mundo interior.
  3. Vivir el proceso de ser feliz y estar seren@ pasa por el enriquecimiento interno, esto es esencial para la salud de la mente.

José Francisco González Ramírez

(Autor de Procedimientos de Relajación,

Editorial EOS -eos@eos.es)

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